martes, 7 de julio de 2009

Agridulce resaca electoral

Don Eugenio Rocha Álvarez, un trabajador de una empresa de seguridad, está sentado en la plaza del mercado municipal de Hermosillo y pregunta y pregunta: “¿Qué pasó? ¿El PRI o el PAN, pues? ¿No que iba a ganar el PRI?”.
En ese lugar, donde empleados ociosos y desempleados se dan cita cuando no tienen nada qué hacer, todos hablan del día anterior. Que si primero festejó el candidato tricolor, que si después el azul. Que si hubo trampa, que si la marcha por la justicia de los niños fallecidos, que si nadie se lo esperaba.
“No sé qué tanto haya influido el caso de la guardería, pero de que en Sonora se iba a dar alternancia se iba a dar”, asegura el líder del PAN en el estado, Enrique Reyna Lizárraga.
El político se ve contento: bien peinado y perfumado aunque desvelado por el día anterior. Él no cree en el “efecto guardería” aun cuando las encuestas dejaban abajo a su candidato antes del día del incendio. Está feliz: “Como ves, tengo la sonrisa de oreja a oreja”, dice el único dirigente panista que puede presumir en el país haber arrasado casi con todo en un estado.
Minutos antes, el candidato del PAN, Guillermo Padrés, dio una conferencia en la que sólo comentó respecto a la tragedia “se hará justicia”. Lucía su dentadura y dominaba un discurso repetitivo: “Gracias, gracias, sonorenses”.
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Horas antes, el gobernador Eduardo Bours, que ha sido objetivo de reflectores de la prensa nacional en las últimas cuatro semanas, salió a dar su conferencia de prensa y dijo que no hablaría sobre las elecciones.
El color de su piel era más gris que de costumbre y el tono de voz más cortado. “Parte de lo que sucedió para que la gente no saliera a votar, fue el desafortunado manejo que se le dio al caso de la guardería”, pronunció. Habló poco, frunció el ceño mucho. Se retiró del encuentro con la prensa rápido, como si mil pendientes le esperaran. No volvió al palacio de gobierno.
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Ayer por la mañana, en la oficina de campaña del candidato tricolor había silencio; contrastaba con el escándalo de días anteriores. “Ya hoy nadie vino a trabajar”, dice la recepcionista con tono serio. Afuera hay algo de papeles y muestras de que la noche anterior hubo un intento de festejo por un candidato que no ganó, al menos, oficialmente.
Cerca de ahí, en la casa del partido, también había quietud, “no lo puedo creer, todo iba tan bien”, se escucha decir a una trabajadora del PRI mientras habla con otro acerca de los resultados que dan el triunfo al PAN con ventaja de 35 mil crucecitas más en las boletas de voto.
A menos de un kilómetro de esa oficina, en el crucero principal de Hermosillo, todavía se mantienen en el aire las mantas que piden justicia por la tragedia de la guardería ABC. Las que culpan al IMSS, las que culpan al gobierno del PRI. También, las que muestran uno a uno los nombres de los “angelitos”. Y detrás de eso una pantalla gigante, el famoso “Hermosillo flash”, da noticias y anuncia la ventaja del PAN. Hermosillo, Son./Sandra Mormandía (El Universal)

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